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Primera sentencia de restitución en Mesetas ordena compensar a familia desterrada por la guerrilla
Una familia que fue desterrada por el accionar de la guerrilla de las Farc-Ep en Mesetas (Meta), fue reconocida como víctima de abandono forzado del predio “La Cabaña”, de 38 hectáreas y 6.685 metros cuadrados, ubicado en la vereda Betania.
Al proferir la primera sentencia de restitución de tierras de este municipio, el Tribunal Superior de Bogotá ordenó su compensación y reconoció que el actual ocupante demostró la buena fe exenta de culpa.
La historia comenzó en 1994, cuando la pareja de esposos adquirió la finca para cultivar en ella yuca, caña, plátano, maíz y criar ganado. La tranquilidad familiar terminó con la presencia del frente 40 de las Farc y la incursión paramilitar en la zona. En esa época, la guerrilla citaba constantemente a los habitantes en la escuela de la vereda para extorsionarlos. Así mismo, obligaba a los menores de edad a dejar sus estudios para ingresarlos en sus filas.
El día más crítico para la familia fue el 9 de abril de 2006, cuando hombres armados llegaron al predio y manifestaron que, por orden del comandante “Pluma”, tenían dos días de plazo para sacar a su hijo del internado y entregárselo a la organización ilegal. Además, por esos días, hubo un enfrentamiento entre el Ejercito y las Farc que dejó como consecuencia la destrucción de la vivienda.
Ante estos hechos, la familia debió desplazarse hacia el municipio de Puerto Gaitán. La finca quedó en manos de un familiar pero, al poco tiempo, fue enajenada a un campesino por $30 millones. Él fue reconocido como segundo ocupante de buena fe por no tener relación con el hecho victimizante.
Con el paso del tiempo y tras la entrada en vigencia de la Ley 1448 de 2011, los integrantes de esta familia acudieron a la Unidad de Restitución de Tierras (URT), entidad que llevó su caso ante la justicia. Hoy en día logró que fueran declarados víctimas de desplazamiento y abandono forzado de tierras y, a la vez, que se ordenara la compensación de su predio.
Entretanto, en el terreno, donde además funciona la escuela de la vereda Betania, continuará residiendo el ocupante, quien demostró que adquirió legalmente el predio.
Martha Liliana Arévalo, directora territorial encargada de la URT en Meta, dijo: “celebro que la justicia emita la primera sentencia de Mesetas, uno de los municipios históricamente afectados por el conflicto armado y despojo de tierras. Allí las víctimas han presentado en total 573 solicitudes y la Unidad ha radicado 60 demandas ante los jueces de restitución”.
Fuente: Unidad de Restitución de Tierras. URT
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Unidad de Restitución de Tierras devuelve 2.728 hectáreas despojadas a una familia en Mapiripán
La Unidad de Restitución de Tierras realizó la devolución de los predios ‘Tres Riales’ (de 1.377 hectáreas más 207 m2) y ‘Los Caracoles’ (de 1.361 hectáreas más 8.466 m2), ubicadas en zona rural del municipio de Mapiripán, a una familia que fue despojada por los paramilitares al mando de alias “Cuchillo”.
La entrega de estas tierras, que suman 2.728 hectáreas más 8.673 m2, se hizo en cumplimiento de una sentencia proferida por el Tribunal Superior de Bogotá. Esta fue liderada por un profesional catastral de la URT Meta, bajo el acompañamiento de la Fuerza Pública y delegados del Juzgado Promiscuo Municipal de Mapiripán.
¿Cómo fue el calvario?
La historia de esta familia se remonta a 1998, cuando adquirió los predios y comenzó a cultivarlos; pero en el 2000, la presencia de grupos armados ilegales transformó la vida en la región. Inicialmente, la familia fue presionada por las Farc mediante extorsiones y amenazas, incluyendo el intento de reclutamiento de sus hijos menores, lo que provocó el desplazamiento de parte del núcleo familiar.
Después, con la incursión de paramilitares del Bloque Centauros de las AUC, la situación se agravó: los predios fueron saqueados y se produjo el robo de 200 cabezas de ganado. Ante el aumento de la violencia y las presiones, en 2004 el propietario se vio obligado a abandonar los terrenos. Años después, emisarios de alias “Cuchillo” lo citaron y le informaron que los predios ya estaban bajo su control, consolidando así el despojo. Incluso, los propietarios fueron obligados a firmar documentos en blanco para formalizar la transferencia ilegal de sus bienes.
Por tanto, el Tribunal concluyó que los reclamantes son víctimas y ordenó la restitución de los predios, descartando la buena fe de los opositores y reconociendo que las transacciones estuvieron viciadas por la violencia.
Aura Bolívar, directora territorial (e) de la URT en Meta, recalcó: “este caso es emblemático porque esta familia sufrió dos desplazamientos, por el riesgo de reclutamiento de dos de los hijos y el posterior saqueo de bienes por parte de grupos paramilitares. Con la materialización de esta sentencia, la Unidad avanza en su compromiso con la garantía de derechos para las víctimas en Colombia”.
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Ordenan restituir 34.500 hectáreas a comunidades indígenas en zona rural de Puerto Gaitán
La Sala Civil Especializada del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá ordenó la restitución de 34.500 hectáreas de territorio a favor del Resguardo Indígena Awalibá y la Parcialidad La Campana, pertenecientes al pueblo ancestral Sikuani y ubicados en la inspección de Planas, en el municipio de Puerto Gaitán (Meta).
La decisión judicial reconoce que estas comunidades originarias son sujetos de especial protección constitucional; han sido afectadas por una victimización histórica, sistemática y prolongada, asociada al despojo territorial, la violencia armada, la ocupación indebida de terceros y la ausencia de garantías estatales para la protección de su territorio y su pervivencia cultural.
Las comunidades beneficiarias están ubicadas en la inspección de Planas, al noroccidente de Puerto Gaitán (Meta), y están conformadas por 993 personas, agrupadas en 484 familias, que habitan tanto el resguardo Awalibá como la Parcialidad La Campana.
El tribunal evidenció que han sido víctimas, desde los años 60 y 70, de graves violaciones a los derechos humanos, entre ellas: persecución, tortura y homicidios; desplazamientos forzados y confinamientos hacia zonas selváticas del Vichada y Venezuela; exterminios conocidos como “Las Guahibiadas” y “La Jaramillera”, con participación de agentes estatales y particulares; presencia sucesiva de guerrillas, estructuras paramilitares, narcotráfico y economías ilegales, que usaron el territorio indígena como corredor estratégico; amenazas, reclutamiento forzado y control armado, que impidieron el libre tránsito; afectaciones ambientales y espirituales, incluyendo la destrucción de sitios sagrados; explotación petrolera sin consulta previa, que se superpuso de manera significativa al uso tradicional del territorio.
Robert Gabriel Barreto Lara, director territorial de la URT en Meta, explicó que entre las principales órdenes impartidas por el Tribunal Superior de Bogotá, se destacan: la restitución jurídica del territorio ancestral a las comunidades indígenas; que la Agencia Nacional de Tierras avance en la formalización y constitución del Resguardo Indígena de La Campana, como territorio independiente; y anular adjudicaciones irregulares realizadas sobre tierras indígenas.
Agregó que el tribunal ordenó la demarcación y señalización del territorio como medida de protección colectiva; la implementación de medidas de reparación integral con enfoque intercultural; acciones de reparación simbólica, protección de sitios sagrados y salvaguarda de la cosmovisión Sikuani; y coordinar con distintas entidades del Estado el cumplimiento del fallo.
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A la cárcel por el homicidio de un menor de edad en Villavicencio
Por solicitud de la Fiscalía General de la Nación, un juez con función de control de garantías impuso medida de aseguramiento en centro carcelario a Óscar Andrés Góngora Arroyave, por su presunta responsabilidad en el crimen de un menor de edad en hechos ocurridos el 20 de septiembre de 2025 en Villavicencio.
Por estos hechos fue imputado por los delitos de homicidio y fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes o municiones, ambas conductas agravadas, cargos que no fueron aceptados.
Los hechos ocurrieron en inmediaciones de un polideportivo del barrio Playa Rica, donde el procesado en compañía de otra persona llegó a bordo de una motocicleta. Allí habría sacado un arma de fuego y atacó a la víctima de 15 años, quien falleció cuando era atendido en un centro asistencial.
Góngora Arroyave fue capturado por uniformados de la Policía Nacional el pasado 4 de enero en Villavicencio en cumplimiento de una orden judicial.
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