CASANARE
Familia recuperó tierras abandonadas en Tauramena por presión de las Autodefensas
El predio “Mata de Palma” que fue abandonado por presión del entonces jefe paramilitar Héctor Buitrago, volvió a manos de sus legítimos dueños: los integrantes de la familia Cano, quienes después de 29 años podrán regresar a su tierra en la vereda El Guaira del municipio de Tauramena.
En el año 1990, los Cano adquirieron el predio de 456 hectáreas en el que tenían cultivos de pancoger. La tranquilidad para esta familia campesina terminó dos años después cuando a su finca llegaron las Autodefensas Unidas del Casanare al mando de Buitrago y les ofrecieron una suma irrisoria por su propiedad; propuesta que fue rechazada. En retaliación los paramilitares realizaron una serie de hechos violentos en este predio y sus alrededores.
Esta familia se vio obligada a desplazarse hacia el municipio de Monterrey y luego al casco urbano de Tauramena. En el año de 2015, intentaron vender el predio, pero uno de sus integrantes fue asesinado y por lo tanto, decidieron no continuar con el negocio.
El director de la Unidad de Restitución de Tierras en Meta, Wilson Leyton, señaló que gracias al acompañamiento judicial brindado por la entidad, “la justicia emitió la quinta sentencia del Casanare que devuelve la tierra a la familia Cano integrada por una viuda, dos hijos y sus cuatro nietos y con la cual ratifica el avance de la restitución de los derechos territoriales de las víctimas en ese departamento”.
Los campesinos beneficiarios de este fallo de restitución, también tendrán derecho a un proyecto productivo que les permitirá alcanzar un futuro sostenible, la reparación integral a través del acceso a la oferta institucional del Estado y al alivio de pasivos por concepto de impuesto predial, tasas y otras contribuciones; y la inclusión en programas de generación de ingresos.
Fuente: Unidad de Restitución de Tierras en Meta
CASANARE
Alias “Blacho” fue asesinado a bala en Yopal: investigan posible ajuste de cuentas
CASANARE
Hombres armados quemaron maquinaria amarilla en zona rural de Yopal
Sobre la media noche del martes 24 de febrero, en el sector de San Rafael de Morichal en Yopal, hombres armados ingresaron a un predio privado e incineraron una retroexcavadora perteneciente a la empresa Trimex, utilizada para cargar material de río a volqueteros. En el lugar fue hallada una bandera de Colombia con grafitis alusivos a disidencias de las Farc.
Los responsables se identificaron como integrantes de disidencias de las antiguas Farc, y las autoridades orientan las pesquisas hacia el Frente 28, estructura que delinque en la región. No se descarta que el ataque esté relacionado con presuntas exigencias extorsivas contra la empresa propietaria de la maquinaria o los dueños del predio.
Alejandro Durán, coordinador de seguridad de la Secretaría de Gobierno de Yopal, confirmó que unidades judiciales realizaron la inspección técnica para recolectar elementos materiales probatorios y verificar si existían amenazas previas. Señaló que se desplegó un operativo conjunto para esclarecer los móviles del ataque y dar con los responsables.
CASANARE
Gobernación de Casanare entregó en Aguazul un dique de 600 metros en el río Cusiana
En una respuesta concreta a la problemática histórica de inundaciones en el municipio de Aguazul, la Gobernación de Casanare ha inaugurado un dique de 600 metros en una de las zonas más críticas, buscando contener las crecidas del río Cusiana. Esta obra, impulsada a través de la Dirección de Gestión del Riesgo, busca evitar que las aguas ingresen al caño Garubana.
La intervención tiene como fin principal proteger a cerca de 300 familias de los sectores Llano Lindo, La Graciela y Bella Vista, quienes durante más de dos décadas han sufrido inundaciones recurrentes. Estas catástrofes han provocado cuantiosas pérdidas económicas en cultivos, animales y han causado daños estructurales significativos en sus viviendas.
Habitantes de Llano Lindo como Antonio Urrego y Arquímedes Pabón expresaron que las afectaciones han sido constantes y dolorosas. No obstante, destacaron que la construcción del dique representa una nueva esperanza para mejorar drásticamente sus condiciones de vida y asegurar su patrimonio.
El ingeniero Wilson Porras, director de Gestión del Riesgo, supervisó los trabajos y explicó que el dique cuenta con cinco metros de altura y diez metros de corona, características técnicas diseñadas para una mayor capacidad de contención. Además, anunció la gestión para la instalación de un geotextil que incrementará la resistencia y durabilidad de la estructura frente a futuras temporadas de lluvias.


