CASANARE
En Casanare, este domingo se cumplen dieciséis años de tristeza, dolor y duros recuerdos
La fresca brisa que anuncia la llegada del verano y el fin de año, peinaba los pajonales y acariciaba aquel pedazo de sabana y maraña, ubicado en inmediaciones de la hacienda Guayabal, entre el río Ariporo y el Tate en el municipio de Paz de Ariporo, sitio que para quienes vivieron aquél fatídico momento, hoy no es grato recordar.
Era el 25 de noviembre de 2002, cuando muy temprano llegaron a la base militar de Paz de Ariporo dos supuestos informantes, alertando sobre la presencia de tres hombres armados que estarían haciendo un retén ilegal y desviando los vehículos hacia la vía a la vereda La Motúz parte alta, inmediatamente se dio la orden de alistar un grupo de hombres que no superaban los 45, divididos en dos grupos, al mando del entonces Teniente Londoño y el sargento Romero, quienes salieron hacia el lugar; sobre las ocho de la mañana inició el combate. Recuerda el soldado profesional Carlos Julio Tarache, sobreviviente de aquella masacre.
La información era real, pero no era más que una trampa de la guerrilla de las Farc en ese entonces, al mando de alias Grannobles, que reunía a más de 400 combatientes, al parecer de los frentes 10 y 28; una trampa que le arrebató la vida a 14 militares del Grupo Guías de Casanare, 13 soldados profesionales y un suboficial, llenando de tristeza, dolor y luto a todo un país.
Cuando los militares llegaron al lugar, fueron atacados con rampas, fusil, ametralladoras, granadas de mortero, cilindros bomba, tatucos y lo que más pudieran, a fuego cruzado o a la redonda; este grupo de militares estaba en medio del enemigo, prácticamente rodeados, recuerda el soldado profesional de la reserva activa Arddiel Walteros, quien sobrevivió con su lanza, gracias a un árbol de Mapurito, el resto de su escuadra fue desaparecida, comenta cabizbajo.
Una vez finalizado el combate, cuando los terroristas huyeron y regresó la calma, se reunieron para auxiliar a los heridos que eran diez aproximadamente, también empezaron a recoger a sus compañeros caídos, el cabo primero José Asprilla Rivas y los soldados profesionales Eduard Arsecio Jara Bareño, Jorge García Mesa, Antonio Gómez Valencia, Elmis Madero Tumay, Jhon Ríos Sarmiento, Nelson Silva Ardila, Eudes Tabaco Pérez, Ubaldo Tibaduiza Amaro, Orlando Torres Rojas, Edgar Tuay, José Tunarosa, Haiver Andrés Vargas y Uriel Vergara Jiménez (Q.E.P.D).
Recordar este fatídico momento para quienes lo vivieron en carne propia es muy duro dice Walteros, quien tiempo después de los hechos, se retiró del Ejército Nacional dice por amenazas a su familia por parte de las entonces AUC, de los cuales posteriormente recibió dos intentos de asesinato fallidos, luego organizó su vida desde la parte civil, hoy tiene su esposa y dos hermosas hijas, es cristiano y vive feliz, cree que todo lo que pasó es un propósito que Dios tiene con él.
“Cuando yo recuerdo a mis compañeros y ese momento, las lágrimas se me salen, porque es muy triste uno perder una vida de un compañero en el Ejército, donde los soldados somos como hermanos. Gracias a Dios primeramente por protegerme ese día y a mi amigo Cristian Méndez que me ubicó y hoy puedo contar esta historia”, puntualizó.
Por su parte, el soldado profesional Carlos Julio Tarache, sigue activo en el Ejército Nacional, es entrenador canino y sirve a la patria desde la Décima Sexta Brigada en Yopal, dice que algunos de sus compañeros están activos y otros se retiraron, recientemente retomó contacto con Walteros y otros, con los que planean viajar el 25 al lugar de los hechos.
Este domingo 25 de noviembre, al cumplirse 16 años de este lamentable hecho, el Ejército Nacional tiene previsto realizar un homenaje a quienes perdieron la vida ese día, iniciando a las 09:00 horas con un acto simbólico y una oración en el lugar de los hechos, posteriormente una eucaristía y ofrenda floral en la iglesia principal de Paz de Ariporo, donde estarán como invitados soldados activos y de la reserva activa, sobrevivientes de ese lamentable hecho y familiares de los militares asesinados.
Fuente: Prensa Décima Sexta Brigada
CASANARE
Gobernador y ministro de Salud inspeccionan obras del hospital de Maní y exigen acelerar trabajos
El gobernador de Casanare, César Ortiz Zorro, y el ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, realizaron una visita al municipio de Maní para verificar el avance en la construcción del hospital de primer nivel, una obra largamente esperada por la comunidad y respaldada por el Gobierno nacional, con una inversión cercana a los 20.500 millones de pesos.
Durante el recorrido, las autoridades constataron que el proyecto registra actualmente un avance del 13 % en su ejecución. Frente a este panorama, el ministro Jaramillo hizo un llamado directo al contratista para que incremente el ritmo de trabajo y garantice una mayor eficiencia en el desarrollo de la obra, con el fin de cumplir los tiempos establecidos y responder a las expectativas de la población.
Por su parte, la gerente de Red Salud Casanare, Lady Patricia Bohórquez, explicó que, aunque el porcentaje de avance aún es bajo, el proyecto se encuentra dentro del cronograma previsto. Señaló además que ya se superó la etapa de cimentación, considerada la más compleja y demorada del proceso constructivo.
Bohórquez reiteró que, de mantenerse el cumplimiento del cronograma, el nuevo hospital de baja complejidad estaría listo para entrar en funcionamiento en el mes de julio, fortaleciendo la atención en salud del municipio de Maní y mejorando el acceso oportuno a servicios médicos básicos para sus habitantes.
CASANARE
Zorro y Gobierno Nacional cuadraron caja para la nueva torre de alta complejidad del HORO
Tras la visita a Casanare del ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, y de la directora del DNP, Natalia Molina, se ratificó la asignación de los recursos para la construcción de la nueva torre de alta complejidad del Hospital Regional de la Orinoquia (HORO), una gestión liderada por el gobernador César Ortiz Zorro que hace realidad uno de los proyectos más esperados del departamento.
La financiación aprobada asciende a 106 mil millones de pesos, de los cuales 46.700 millones provienen del Departamento Nacional de Planeación (DNP) y 60.000 millones del Ministerio de Salud. Estos recursos permitirán avanzar en una obra concebida para atender una de las problemáticas más graves del sistema de salud en Casanare, las constantes remisiones de pacientes hacia ciudades como Bogotá, Tunja o Villavicencio, muchas veces con desenlaces fatales por la espera o por la distancia.
El gobernador agradeció al ministro, al presidente y al personal que participó en la estructuración del proyecto, y señaló que se cumple una promesa hecha todos los casanareños, especialmente a las familias obligadas a desplazarse fuera del departamento para acceder a atención especializada.
De igual manera, Zorro afirmó que este proyecto representa el día más feliz de su vida y recordó que solo el año pasado se registraron 9.000 remisiones de pacientes hacia otras zonas del país, una situación que calificó como una tragedia para Casanare. Según explicó, con la nueva torre ese panorama va a cambiar, ya que permitirá prestar más de 23 especialidades médicas y quirúrgicas sin que los pacientes tengan que salir del departamento.
El costo total de la infraestructura es de 225 mil millones de pesos, de los cuales el Gobierno nacional aporta 106 mil millones y la Gobernación de Casanare asumirá el valor restante. La nueva torre ofrecerá servicios como anestesiología, cardiología general y pediátrica, cirugía general, pediátrica, de mama, de tejidos blandos, gastrointestinal, plástica y oncológica, además de oncología, cirugía maxilofacial, neonatología, neurocirugía, dermatología, gastroenterología, ginecoobstetricia, medicina interna, nefrología, neurología, nutrición y dietética, ortopedia, otorrinolaringología, urología, psicología y hematología, entre otros.
Además, el gobernador indicó que este proyecto abre la puerta a la creación de una cátedra de medicina en el departamento, con el fin de que los jóvenes puedan formarse como médicos sin salir de Casanare, un proceso que ya se viene trabajando con la Universidad Nacional y la UPTC.
CASANARE
Se salda una deuda silenciosa en Yopal con Hospital Público de Salud Mental
Durante años, la salud mental en Yopal fue un tema relegado al silencio y atendido, en la mayoría de los casos, desde lo privado, con grandes limitaciones para las familias más vulnerables. Hoy, esa deuda histórica empieza a saldarse: el municipio contará con el hospital público de salud mental de la Orinoquía, una infraestructura pensada para cuidar la vida, prevenir tragedias y brindar atención digna y oportuna. Esta decisión se consolida bajo la administración del alcalde Marco Tulio Ruiz, como una respuesta institucional a una de las problemáticas sociales más sensibles del territorio.
Desde esta apuesta pública, la salud mental adquiere un lugar prioritario dentro del municipio, reconociendo que existen dolores que no se curan con medicamentos, pero sí con una adecuada intervención de profesionales especializados, acompañamiento oportuno y espacios diseñados para una atención integral. Con este proyecto, Yopal se posiciona a la vanguardia de ciudades como Bogotá, Cali, Medellín y Bucaramanga, al convertirse en sede del hospital público de salud mental de la Orinoquía colombiana.
La viabilidad de esta iniciativa, que contempla una inversión cercana a los 25.000 millones de pesos, fue posible gracias al trabajo articulado del alcalde Marco Tulio Ruiz, el apoyo de la senadora Sonia Bernal y el respaldo del ministro de salud, Guillermo Alfonso Jaramillo. El proyecto fue estructurado por profesionales de la ESE Salud Yopal y de diferentes dependencias de la alcaldía, logrando su aprobación en un tiempo récord de ocho meses.
¿Qué tendrá el nuevo hospital?
El nuevo hospital contará con áreas de urgencias, hospitalización, laboratorio, farmacia y apoyos terapéuticos, convirtiéndose en una alternativa pública y accesible para las familias que hoy no cuentan con los recursos suficientes para asumir los costos de una atención privada o que deben desplazarse a otras regiones del país. Además del hospital de salud mental, el Ministerio de Salud también respaldó recursos para fortalecer la atención primaria en el territorio, mediante la remodelación del PAPS de Quebradaseca y de los CAPS de El Morro y La Chaparrera, ampliando así la capacidad de atención y prevención en salud para comunidades rurales y urbanas.
En materia de talento humano, cerca de 300 profesionales entre enfermeras, psicólogos, psiquiatras, neurólogos y médicos familiaristas serán capacitados para implementar el modelo de atención requerido en salud mental. A esto se suma la formación de 750 gestores comunitarios, quienes desde el territorio permitirán identificar de manera temprana a las personas que requieren acompañamiento profesional. Las cifras evidencian la urgencia de esta intervención: en el año 2024 se registraron 9 suicidios en Yopal y en 2025 la cifra ascendió a 8 casos. En el departamento de Casanare, 331 personas atentaron contra su vida, una realidad que exige respuestas inmediatas desde lo público y que hoy empieza a ser atendida con acciones concretas.
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