CASANARE
“El bus venía muy rápido. Creemos que fue un microsueño”: pasajera del bus accidentado de Concorde
El Diario del Llano dialógó con Camila Patiño, una joven casanareña que el paaado miércoles 27 de marzo (miércóles santo) viajaba en el bus de la empresa Concorde, que terminó volcado en la doble calzada Bogotá – Tunja a la altura del municipio de Sesquilé, cubriendo la ruta Bogotá – Yopal, donde lamentablemente fallecieron dos personas, oriundas del municipio de Maní.
Lo primero que señala la joven es que el vehículo de servicio público no arran
có a la hora programada y para la cual les habían vendido los tiquetes, sino más de una hora después porque siempre les estuvieron diciendo que “lo estaban alistando”.
Camila, quien viajaba junto con su mascota, señala que el bus intermunicipal circulaba muy rápido y que de un momento a otro comenzó a zizaguear o balancearse de lado a lado, hasta que el conductor “dio un cabrillazo para no irse contra el separador y el bus se volcó hacia el lado derecho”.
Según el relato de la jovencita, el bus se volcó y se arrastró por lo menos unos cien metros, producto de la velocidad con la que venía.
“Fue un microsueño”
Agrega Camila, que antes de volcarse el bus un pasajero que viajaba junto a ella alcanzó a alertar al conductor con algunos gritos por lo que estaba pasando, pero justo en ese momento se produjo “el cabrillazo” y volcamiento del automotor. “Todos pensamos que fue un microsueño”.
“Quedamos encerrados, no sé cómo un señor rompió uno de los vidrios y comenzamos a salir, se escuchaban gritos de madres buscando a sus hijos y demás familiares, la chica que falleció se salió por la ventana y el niño que viajaba con ella quedó atrapado debajo de todas las sillas”, recuerda Camila con angustia.
Señala que una vez fuera y al llegar los organismos de socorro comenzaron por evacuar a los pasajeros con heridas y lesiones más graves, pero a ella que sangraba profusamente por el codo derecho no le prestaron mayor atención, a pesar del intenso dolor que sentía en ese momento.
“No me atendieron”
Como pudo, y viendo que otro bus de Concorde que iba en ruta hacia Bogotá paró en el sitio del accidente, se acercó con otras personas para pedir que la devolvieran a la capital de la república.
Al llegar al Terminal de Bogotá se movilizó hasta urgencias, pero resultó complicado que la atendieran porque le solicitaban el SOAT del vehículo donde había tenido el accidente. Ante esa situación, ya sobre las 4:30 de la mañana, se comunicó con su señora madre en Yopal para preguntarle qué hacer.
La angustiada madre de familia optó por, a esa hora, conseguir un tiquete aéreo para que su hija pudiese llegar a Yopal y llevarla a urgencias. Ya sobre las 11 de la mañana del jueves Camila llegó al HORO en Yopal a buscar ayuda médica, pero se encontró también con la barrera de los documentos del vehículo para que le brindaran atención. Su madre consiguió una certificación de la empresa Concorde de que era una pasajera del bus y un amigo de la familia logró conseguir los documentos del vehículo, para que finalmente la atendieran.
Camila tiene una seria lesión en el codo derecho, que le hizo perder tejido de la piel, por lo cual no la pudieron suturar. Le hicieron la curación respectiva y le ordenaron medicamentos para que progresivamente vaya recuperando la piel y el tejido que perdió.
Hoy Camila debe regresar a su trabajo en Bogotá, y no quiere volver a hacerlo por vía terrestre, dice que el recuerdo del accidente no la dejaría volver a montar, por ahora, en un bus de transporte intermunicipal. Nunca se impaginó que pasar la Semana Santa con su familia en Yopal resultara tan traumático.
VEA ACÁ: ENTREVISTA COMPLETA CON CAMILA PATIÑO
Exequias fueron en Maní
Entretanto, en el municipio de Maní se cumplieron este Sábado Santo, las exequias de María Paula Camelo y Aaron Medina Camelo, la joven y su pequeño sobrino de 5 años que fallecieron lamentablemente en este triste y doloroso accidente de tránsito en carreteras de Cundinamarca, pero que enluta a dos familias en Casanare y acongoja a la capital de la bandola.

Fuente: El Diario del Llano – HOLA Casanare
CASANARE
La Bombonera y los últimos álbumes Panini en Yopal
Texto y Fotografías: Jorge Duke – Periodista
Es raro que, casi al mediodía, la icónica tienda de revistas La Bombonera, en Yopal, esté cerrada un domingo, pero William Mendoza, su propietario, tiene una explicación: “Estamos terminando muy tarde porque la gente se queda hasta altas horas de la noche llenando el álbum del Mundial de Fútbol Panini, y realmente quedamos agotados”.

La Bombonera Shop lleva más de 26 años siendo el referente del álbum Panini, que hasta 2030 seguirá siendo el álbum oficial del Mundial de Fútbol de la FIFA.
En la modesta tienda de la carrera 10 con 21, en La Florida de Yopal, huele a tinto y a un piso recién trapeado con Fabuloso de lavanda; se exhiben los álbumes en estantes abarrotados de revistas, periódicos, dulces y carros de colección.
Pero, de repente, se abre la puerta de la tienda y se vuelve el sitio oficial para el intercambio de láminas, o ‘monas’, como le llaman en Colombia desde finales de los 50, “por ser algo llamativo, bonito o que uno quiere conservar”, señala el lingüista Juan Carlos Blanco.
Es que esta no es una tienda cualquiera, es un archivo sentimental de la capital casanareña, y es fácil entender por qué cierran tan tarde: allí no se mide el tiempo con minutos u horas; el conteo es por mundiales de fútbol.

William recuerda cuando, junto a su madre, empezaron a ser los distribuidores oficiales.
“Empezamos con Corea y Japón 2002, Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018, Qatar 2022 y ahora 2026, que se jugará en Estados Unidos, México y Canadá”.
Varias generaciones han aprendido que llenar un álbum Panini no es solo completar páginas; se trata de conversar, esperar una repetida, negociar una estrella y guardar, sin saberlo, un pedazo de infancia.
Para él, todos los álbumes tienen algo especial. Cada uno carga una época, una selección, una ilusión. Pero el de Brasil 2014 parece tener un brillo particular.
El de 2014 fue el Mundial de James Rodríguez, del golazo ante Uruguay, de la Bota de Oro, de una Selección Colombia que hizo creer a un país entero que el fútbol también podía ser una forma de alegría compartida. Ese día La Bombonera se reventó. Y no importaba si era una pequeña tienda revistera en una solitaria calle de Yopal. Ese día, en ese rincón, los asistentes se fundieron en abrazos y dejaron el recuerdo impreso de una fiesta nacional.
Donde crecieron los niños
Esta es una actividad de repetición religiosa: don Fabio llega con una lista escrita a mano y Alirio la trae en el celular.
El hijo de Aydé saca otro fajo de repetidas cuidadosamente sostenidas con cauchos de goma.

Al fondo William grita nombres de jugadores, selecciones, números de láminas. A veces hay emoción. A veces frustración. A veces aparece, por fin, esa ficha difícil que parecía imposible. Pero eso no es solo de ahora.
En estas tres décadas de encuentros, los recuerdos van desde el golazo de Ronaldinho contra Inglaterra, en un tiro libre desde lejísimos que sorprendió a David Seaman en cuartos de final, hasta el más reciente en Qatar 2022, cuando Richarlison desenfundó una violenta volea marcando el segundo gol para Brasil contra Serbia.
Aunque no hay un acuerdo definitivo sobre los mejores goles, sí hay consenso en que, durante estas tres décadas, despertaron un amor generacional entre los coleccionistas, quienes iniciaron comprando el álbum siendo niños y ahora vuelven con sus propios hijos.
“Uy, en La Bombonera llené mi álbum con mi papá, mi mamá, mi abuelita”, comenta William sobre lo que recuerdan algunos clientes, reconociendo que, aunque ahora pululen los sitios de intercambio, su tienda sigue siendo parte de la historia en Yopal, y lo que es de antaño se conserva como parte de un ritual familiar.

Completar una colección rara vez se hace en soledad. Se necesita paciencia, azar, familia y comunidad. Se necesita alguien que tenga la repetida que a uno le falta. Se necesita confiar, preguntar, comparar, ceder.
En una época en la que casi todo parece resolverse en una pantalla, el intercambio de monas conserva la antigua virtud de obligarse a encontrarse cara a cara.
El fin de una era
Este año se siente un aura distinta entre los coleccionistas de álbumes. Durante más de 50 años, Panini acompañó los Mundiales y se convirtió en parte de la infancia de millones; sin embargo, después del Mundial de 2030, la FIFA entregará la licencia oficial a otra empresa, poniendo fin a una alianza histórica.
Quizás el fin de esta era explica por qué William y su mamá han recibido más visitantes que en cualquier otro Mundial.

“Creo que se ha batido récord en ventas”, dice Mendoza sobre el álbum del Mundial 2026, y aprovecha para criticar que la distribución para Colombia, que viene desde Brasil, se ha quedado corta, abriéndole paso a los acaparadores y revendedores que ‘vacunan’ sin compasión a los afiebrados por el fútbol.
Otra razón que explica el aumento desmedido en la compra de la más reciente edición es el fin de la era para quienes han sido considerados los mejores jugadores de esta generación.
Este Panini se despide con la nostalgia de ver por última vez en las canchas a gigantes como Cristiano Ronaldo, Lionel Messi y James Rodríguez, figuras que marcaron a una generación entera.

Panini seguirá haciendo los álbumes hasta el Mundial de 2030, pero desde 2031 la FIFA cambiará oficialmente a Topps Fanatics.
Junto a un nuevo Mundial llega un nuevo álbum y otros rostros, otros jugadores, otros ídolos posibles: Luis Díaz, Luis Suárez y los nuevos talentos del fútbol colombiano que empiezan a ocupar las páginas que mañana alguien mirará con nostalgia.
Puede terminar la era de Panini, pero mientras haya fútbol y exista La Bombonera, habrá excusas suficientes para encontrarnos frente a frente, con un tinto o una gaseosa; ojalá que todos los días, y no solo por un mes cada cuatro años.
CASANARE
En Yopal, adulto mayor asesinó a su expareja tras discusión por intención de vender vivienda
Un nuevo caso de violencia intrafamiliar terminó en tragedia la mañana de este viernes 15 de mayo de 2026 en Yopal, cuando fue asesinada María Ofelia Mendoza Martínez, de 66 años, a manos de su excompañero sentimental en medio de una discusión dentro de su vivienda, en la carrera 12 con calle 42, barrio El Fical.
De acuerdo con la información oficial, la víctima, quien era modista y pertenecía a la Junta de Acción Comunal del sector, recibió una herida en el tórax con arma cortopunzante, lesión que le causó la muerte en la puerta del lugar de los hechos, hasta donde alcanzó a caminar en busca de ayuda. El ataque se habría producido tras una disputa relacionada con la intención del agresor de vender la casa en la que ambos habían residido.
El responsable fue identificado como Pedro Pablo Gualdrón Beltrán, de 73 años, quien luego de agredir a la mujer se autolesionó en el abdomen. La rápida reacción de la patrulla policial permitió su captura en flagrancia, luego de que uniformados acudieran al sitio alertados por voces de auxilio.
Como antecedente relevante, se conoció que la víctima había denunciado en 2009 a su agresor por violencia intrafamiliar, lo que vuelve a poner en evidencia la persistencia de este tipo de conflictos y su trágico desenlace cuando no se logran contener a tiempo. Las autoridades avanzan en el proceso judicial contra el capturado.
















