CASANARE
Comunidades indígenas de Casanare protagonizan mini documentales sobre protección de su patrimonio cultural
Los pueblos Cuiba (también llamado Wamonae) y Yaruro, habitantes del Resguardo Caño Mochuelo en Casanare, son los protagonistas de los primeros dos mini documentales en ser lanzados por el programa del British Council “Sembrando Nuestros Saberes”.
Como parte del programa global “Cultural Heritage for Inclusive Growth”, en español “Patrimonio Cultural para el Crecimiento Incluyente”, esta es la primera entrega de 6 mini documentales que serán lanzados semanalmente durante enero y febrero de 2021, por la cuenta oficial de YouTube del British Council Colombia.
El programa “Sembrando Nuestros Saberes” tiene como objetivo rescatar y mantener la sabiduría ancestral y cultural de comunidades indígenas, que han estado en alto riesgo de ser olvidadas debido, en parte, a los desplazamientos forzados y a las limitaciones a las que se han visto expuestos. De igual manera, busca visibilizar cada población, siendo ellos mismos quienes cuenten la importancia de sus conocimientos heredados por sus ancestros y cómo se han adaptado a estos cambios manteniéndose fuertes y unidos.
“A donde vamos, queda nuestra cultura. Eso no podemos perderlo”, es una de las frases presente en estas cortas narrativas. Allí se pueden apreciar parte de esas raíces, las historias y tradiciones que han llevado a estas poblaciones a ser lo que son hoy en día, y cómo, a través de la enseñanza a sus nuevas generaciones, preservan su cultura ancestral con el pasar de los años.
Tanto en el video del pueblo Cuiba, como en el del pueblo Yaruro, se observa cómo el desarrollo del programa ha aportado significativamente, por medio de talleres y ejercicios autónomos, a la protección de su patrimonio cultural, lo que los ha llevado a tener una mayor integración y participación por parte de las mujeres, hombres y jóvenes de cada población. Así, al trabajar en grupo, las mujeres más ancianas aprovechan para enseñarles a las nuevas generaciones los tejidos representativos de cada etnia y contarles parte de las costumbres que tenían sus antepasados; dándole a la mujer un rol fundamental en la transmisión de su cultura.
“Uno de los objetivos de nuestro programa es buscar opciones para la visibilización de cada uno de los pueblos indígenas con los que trabajamos. Pero lo más importante, es que sean ellos quienes le cuentan al público quiénes son, dónde viven y por qué es tan importante conocer su diversidad cultural, entender sus tradiciones ancestrales y proteger los territorios en los que habitan”, mencionó Patricia Navas, Líder del Programa Sembrando Nuestros Saberes (CH4IG).
La invitación es a conocer los fundamentos de estas poblaciones indígenas y su cultura a través de estos mini documentales, en los que se puede ver el trabajo realizado para conservar y resaltar la herencia de los pueblos nativos colombianos. A partir del 13 de enero, quienes estén interesados podrán ver el mini documental del pueblo Cuiba aquí y el del pueblo Yaruro aquí. El 20 de enero, en el canal oficial de YouTube del British Council, estará disponible el del pueblo Ette Ennaka del Magdalena; el 27 de enero el del pueblo Misak del Cauca y el 03 de febrero el de los pueblos Puinave y Piaroa de Vichada y Guainía.
Más información:
www.britishcouncil.co/sembrando-nuestros-saberes
Facebook: British Council Colombia Twitter: @Cobritish @Cobritisharts IG:britishcouncilco
#SembrandoNuestrosSaberes #WeStayConnected
Fuente: Sembrando Nuestros Saberes
CASANARE
El abogado detrás del fallo que sacude el sistema tributario y protegió miles de millones para Yopal
Una tutela estratégica, una disputa entre altas cortes y una decisión histórica de la Corte Constitucional (SU-047 de 2026) que le devuelve a las ciudades el control del impuesto de ICA, o en otros términos, redefinen la autonomía fiscal en Colombia. Detrás del caso, estuvo el abogado Gonzalo Ramos Rojas, Especialista en Derecho Penal y Criminología, Especialista en Responsabilidad y Daño Resarcible y Magister en Seguridad y Defensa Nacionales, quien convirtió una derrota judicial en el Consejo de Estado, en un precedente nacional fijado por la Corte Constitucional, abriendo una compuerta jurídica para que las demás ciudades capitales lo repliquen en sus territorios.
El Impuesto de Industria y Comercio (ICA) es el combustible que permite mover y hacer crecer una ciudad, es en términos sencillos, una de las principales fuentes de ingresos de las ciudades en Colombia. Gracias a este impuesto, que pagan empresas y comercios por su actividad económica, los municipios pueden financiar servicios esenciales como salud, educación, infraestructura y programas sociales. En otras palabras, el ICA no es solo un tributo: es una herramienta clave para que las ciudades funcionen y puedan responder a las necesidades de sus ciudadanos.
En el Derecho, como en la guerra, hay momentos en los que una sola operación cambia el curso de la historia, en este caso, tributaria. La Sentencia SU-047 de 2026 de la Corte Constitucional es uno de esos momentos. Con la expedición de la Ley 2082 de 2021, el Congreso creó la categoría de ciudades capitales permitiéndoles tomar como referencia el régimen tributario de Bogotá.
A partir de lo anterior, el Consejo de Estado, cerró el paso a la autonomía de las ciudades: anuló los acuerdos de Yopal y Cali que buscaban elevar la tarifa del ICA, señalando que no podían superar el modelo de Bogotá.

La estrategia jurídica que redefinió el mapa tributario del ICA en Colombia
Litigar no es solo argumentar: es saber dónde dar la batalla.
Durante años, Colombia ha repetido el mismo discurso: somos un Estado descentralizado. Pero en la práctica, muchas decisiones siguen tomándose —o peor, imponiéndose— desde Bogotá. La Sentencia SU-047 de 2026 de la Corte Constitucional acaba de poner en evidencia esa contradicción.
El caso parecía técnico: la tarifa del impuesto de industria y comercio (ICA) en Yopal y Cali, sin embargo, para el apoderado del municipio en el fondo era mucho más que eso. Era responder a una pregunta incómoda: ¿pueden las ciudades capitales decidir sobre sus propios recursos o deben limitarse a copiar el modelo de Bogotá? El Consejo de Estado había respondido, en la práctica, que no podían apartarse.
Lo anterior define el problema jurídico. Porque esa postura no solo desconoce el artículo 14 de la Ley 2082 de 2021 —que permite, no impone, adoptar el régimen de Bogotá—. También reproduce una lógica profundamente centralista: lo que funciona (o se decide) en la capital debe replicarse en el resto del país, sin importar las realidades locales. Pero Colombia no es Bogotá. Yopal no es Bogotá, así lo entendió y así lo defendió el profesional del derecho ante el Consejo de Estado y ante la Corte Constitucional.
Sus dinámicas económicas, sus necesidades fiscales y sus cargas sociales son distintas. Pretender uniformarlas bajo un mismo esquema tributario no es razonable, es centralismo disfrazado de interpretación legal. La Corte Constitucional entendió el trasfondo político del asunto. Por eso, en la sentencia SU-047, no solo corrigió una decisión judicial, definió algo más importante: reivindicó el principio de autonomía territorial como un elemento real, no simbólico.

Se rompió el cerco tributario: las regiones recuperaron el control de su territorio fiscal.
Las ciudades capitales ahora tienen un precedente constitucional claro, es decir, una decisión que sirve como guía y ejemplo para casos similares, para diseñar sus políticas de impuestos con más libertad y según sus propias necesidades. Eso cambia el equilibrio de poder entre el centro y la periferia o la provincia. Adicionalmente, se deja en evidencia que el centralismo en Colombia no solo es administrativo o político, también es judicial. Sí, judicial. Cuando una alta corte interpreta la ley de manera que restringe la capacidad de las regiones para tomar decisiones sobre sus propios recursos, no está siendo neutral. Está interviniendo en la distribución del poder. Y eso tiene un alto impacto, en inversión social, en el desarrollo regional, y en la vida cotidiana de millones de ciudadanos que dependen de los recursos que sus ciudades logren recaudar.
¿Porque esta decisión no cayó del cielo? Fue el resultado de una lectura precisa del conflicto: entender que el problema no era solo tributario, sino estructural. Que lo que estaba en juego no era una tarifa, sino el alcance real de la descentralización en Colombia. El abogado que llevó este caso a la Corte Constitucional no solo litigó, planteó un pulso de poder. Y lo ganó. Eso también dice mucho del momento que vive el país. Porque cada vez es más evidente que las grandes discusiones sobre el modelo territorial ya no se están dando únicamente en el Congreso, sino que se están trasladando a los tribunales. Y allí, caso por caso, se están redefiniendo las reglas.
La SU-047 marca un punto de inflexión. No resuelve todos los problemas, pero sí deja algo claro: el centralismo no es inevitable. Puede ser cuestionado. Puede ser limitado. Y, como acaba de demostrarse, también puede ser derrotado.
El abogado convirtió un problema tributario en un precedente constitucional.
Pero en todo conflicto hay una verdad inmodificable: no basta con ganar terreno, sino que hay que saber sostenerlo. Este éxito jurídico permitirá ingresos anuales, de al menos, quince mil millones de pesos (15.000.000.000), ahora, dependerá de ellos, que se inviertan estratégicamente en la ciudad y que lleguen a todos los ciudadanos. Esa es la nueva apuesta, que los impuestos sigan teniendo un retorno para los ciudadanos, y es la inversión en sus comunas, veredas y barrios.
No fue solo una sentencia donde la Corte Constitucional le da la razón al Abogado como apoderado del municipio de Yopal: fue una batalla por el control de los recursos de las ciudades.
CASANARE
Estudiantes de Morichal en Yopal participan en proceso de formación ambiental
Estudiantes del corregimiento de Morichal en Yopal participan activamente en un proceso de formación ambiental liderado por la Secretaría de Medio Ambiente y Cambio Climático. La iniciativa busca generar una mayor conciencia sobre la importancia del cuidado de los recursos naturales en la comunidad.
La estrategia se ha centrado en la Institución Educativa Policarpa Salavarrieta, donde docentes y alumnos han sido parte de actividades pedagógicas durante las últimas semanas. El objetivo es promover una relación más responsable y sostenible con el entorno.
Nelly González Martínez, profesional de educación ambiental, explicó que la formación se ha enfocado en fortalecer conocimientos cruciales. Entre los temas abordados se destacan el cuidado del agua, el manejo adecuado de residuos sólidos y los desafíos que presenta el cambio climático.
Como parte de esta iniciativa integral, la capacitación también ha llegado a otras sedes educativas. Se ha impactado a las instituciones Juan José Rondón y Santa Teresa, del corregimiento El Charte, así como Antonio Nariño, del corregimiento El Morro, a través de talleres y charlas.
El proceso no solo ha enriquecido el conocimiento de los estudiantes, sino que ha comenzado a generar cambios visibles en sus prácticas cotidianas. Esta transformación positiva ha involucrado también a sus familias y al entorno cercano, creando un efecto multiplicador.
La Secretaría de Medio Ambiente y Cambio Climático ha anunciado que continuará con estas jornadas a lo largo del año. La meta es seguir formando a jóvenes que se conviertan en promotores activos del cuidado ambiental en sus respectivas comunidades.
CASANARE
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