CASANARE
Alma de Héroe: Los actores en las botas de los soldados
Jorge Soto, Lincoln Palomeque, Tiberio Cruz, Tuto Patiño, Héctor Sánchez, Aco Pérez, Roger Moreno y el cubano Yarlo Ruíz se visten de camuflado para contar una historia que tiene como escenario la guerra civil colombiana en ‘Alma de héroe’, la cinta del director Orlando Pardo que llegó a las salas de cine este 2 de mayo.
Al verlos interactuar con oficiales, suboficiales y soldados reales en la cinta Alma de héroe, resulta difícil creer que solo uno de estos actores, Tiberio Cruz, tuvo experiencia militar. Se mueven, hablan, desconfían y se protegen entre sí igual que lo hacen los “Lanza”, “Comando”, “Conti” o cualquier otro término con el que suelen identificarse entre los militares.
Son los protagonistas de esta cinta escrita y dirigida por Orlando Pardo que fue rodada en las selvas del Caquetá, Putumayo y Amazonas y en escenarios de Tolima, Bogotá y la alta Guajira durante ocho semanas y que llega a las carteleras de cine de todo el país este 2 de mayo con una potente carga de acción que no se había visto en el cine colombiano.
El protagonista Jorge Soto asegura que esperó a su personaje de Tabares, durante 28 años, el tiempo que lleva su carrera como actor. “Realmente cuando esperas por un personaje con el que siempre has soñado se hace más fácil interpretarlo. Más que el reto físico, lo más difícil era ser honesto con el papel que interpretaba, debía lograr ser un soldado de este país a la altura de lo que ellos merecen”.
“Sabemos que estos hombres dejan a sus familias, sabemos que la guerra trae dolor, que las masacres existen, pero no conocíamos esa parte humana que hay detrás de cada uno de los protagonistas de esa guerra y es en esas historias donde Alma de héroe pone el reflector”, agrega Jorge.
Para Lincoln Palomeque esta es la segunda película que hace con su amigo, el director Orlando Pardo, el primero fue el largometraje Karmma. “Alma de héroe me permitió convivir y entender mucho más lo que significa el Ejército y la labor que cumplen, la verdad es que este papel me marcó mucho, no todos los actores tienen la fortuna de hacer una película de tema militar con la oportunidad de prepararse como nos preparamos y de hacerla como la hicimos, con una calidad altísima”.
Lincoln cuenta que durante los descansos tuvo la oportunidad de compartir con los soldados que los acompañaban y conocer sus historias, “cuando uno está en su carro, en su casa, haciendo mercado esos muchachos andan en el monte en unas condiciones dificilísimas, nos contaban que más o menos en la selva hay momentos donde ellos ponen la mano enfrente y en la oscuridad no alcanzan a vérsela”.
Tiberio Cruz fue soldado en el año 1996, cuando apenas tenía 18 años y sirvió en bases militares del Guaviare y Caquetá. “Regresé al batallón donde estuve antes, a vestir nuevamente el uniforme y a recordar muchas de las experiencias que viví siendo muy joven. La película es muy fiel a la realidad que viven los soldados”.
Sobre el trabajo del director Orlando Pardo, asegura que los contagió del amor por lo que hace: “Nos lo impregnó, además conoce mucho sobre la vida militar y eso le permitía tener la película montada en su cabeza… los planos, cómo quería la edición. Al final logró plasmar todo lo que tenía pensado”.
El actor santandereano destaca el logro de la película en efectos especiales. “Cuando vi la película me sorprendió lo que se logró en la escena del combate. Aunque estuvo muy bien hecha cuando la rodamos, fue impresionante ver el resultado final en la pantalla”.
Tuto Patiño, es otro de los actores que se metió en las botas de los soldados, interpreta al Subteniente Cohen, el mejor amigo del Subteniente Tabares (Jorge Soto) y hermano de Salma, (Stephanie Abello), la pareja de personajes que permiten contar la historia de amor en medio de la guerra.
Es a través de su personaje que la cinta permite hablar de la fuerte relación de amistad y familiaridad que se da entre los miembros de las fuerzas militares.
“Dios me dio un regalo muy grande al permitirme llegar a rodar en la selva con quienes en la vida real son mis verdaderos amigos: Jorge Soto, Tiberio Cruz, Lincoln Palomeque, Héctor Sánchez y Yarlo Ruiz. Eso permitió poder demostrar mejor en la pantalla como los soldados reales sellan lazos indestructibles en medio de la nada, verlos como se cuidan, como lloran a un amigo abatido en guerra, como viven esta relación tan importante llamada amistad en miedo de tiros, gritos y angustia”.
La historia
60 años y el conflicto armado en las selvas colombianas aún no termina. Allí fueron enviados Miguel Tabares y Alexander Cohen, dos jóvenes subtenientes quienes, recién graduados de la Escuela Militar, tienen que enfrentar la dolorosa aventura de la guerra. La captura de Cohen como rehén en una emboscada subversiva cambia el rumbo de la vida de Tabares, éste recibe la orden de salir a apoyar a su compañero, hecho que le impedirá cumplir la cita en la que le pediría matrimonio a su novia Salma Cohen.
La historia de amor del teniente Tabares y de Salma, la hermana de su mejor amigo y compañero, no podía tener un peor escenario: la guerra civil colombiana. El secuestro de uno de los protagonistas, por parte de un grupo subversivo, pone a prueba sentimientos que parecen no encajar en la realidad que les tocó vivir. Una película cargada de adrenalina donde el amor, la amistad y la familia defienden su espacio.
La cinta, rodada en las selvas del Caquetá, Putumayo y Amazonas y en escenarios de Tolima, Bogotá y la alta Guajira, tiene una fuerte dosis de acción donde Pardo contó con la asesoría y acompañamiento de oficiales activos del Ejército Nacional de Colombia en temas tácticos, que sumados a un gran trabajo de efectos especiales, logra introducir al espectador al corazón mismo de la selva.
En Yopal la cinta puede ser vista en las salas de los Centros Comerciales Morichal Plaza y Alcaraván.
Fuente: Lizeth Acosta Melo – Oficina de Prensa
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Gobernador y ministro de Salud inspeccionan obras del hospital de Maní y exigen acelerar trabajos
El gobernador de Casanare, César Ortiz Zorro, y el ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, realizaron una visita al municipio de Maní para verificar el avance en la construcción del hospital de primer nivel, una obra largamente esperada por la comunidad y respaldada por el Gobierno nacional, con una inversión cercana a los 20.500 millones de pesos.
Durante el recorrido, las autoridades constataron que el proyecto registra actualmente un avance del 13 % en su ejecución. Frente a este panorama, el ministro Jaramillo hizo un llamado directo al contratista para que incremente el ritmo de trabajo y garantice una mayor eficiencia en el desarrollo de la obra, con el fin de cumplir los tiempos establecidos y responder a las expectativas de la población.
Por su parte, la gerente de Red Salud Casanare, Lady Patricia Bohórquez, explicó que, aunque el porcentaje de avance aún es bajo, el proyecto se encuentra dentro del cronograma previsto. Señaló además que ya se superó la etapa de cimentación, considerada la más compleja y demorada del proceso constructivo.
Bohórquez reiteró que, de mantenerse el cumplimiento del cronograma, el nuevo hospital de baja complejidad estaría listo para entrar en funcionamiento en el mes de julio, fortaleciendo la atención en salud del municipio de Maní y mejorando el acceso oportuno a servicios médicos básicos para sus habitantes.
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Zorro y Gobierno Nacional cuadraron caja para la nueva torre de alta complejidad del HORO
Tras la visita a Casanare del ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, y de la directora del DNP, Natalia Molina, se ratificó la asignación de los recursos para la construcción de la nueva torre de alta complejidad del Hospital Regional de la Orinoquia (HORO), una gestión liderada por el gobernador César Ortiz Zorro que hace realidad uno de los proyectos más esperados del departamento.
La financiación aprobada asciende a 106 mil millones de pesos, de los cuales 46.700 millones provienen del Departamento Nacional de Planeación (DNP) y 60.000 millones del Ministerio de Salud. Estos recursos permitirán avanzar en una obra concebida para atender una de las problemáticas más graves del sistema de salud en Casanare, las constantes remisiones de pacientes hacia ciudades como Bogotá, Tunja o Villavicencio, muchas veces con desenlaces fatales por la espera o por la distancia.
El gobernador agradeció al ministro, al presidente y al personal que participó en la estructuración del proyecto, y señaló que se cumple una promesa hecha todos los casanareños, especialmente a las familias obligadas a desplazarse fuera del departamento para acceder a atención especializada.
De igual manera, Zorro afirmó que este proyecto representa el día más feliz de su vida y recordó que solo el año pasado se registraron 9.000 remisiones de pacientes hacia otras zonas del país, una situación que calificó como una tragedia para Casanare. Según explicó, con la nueva torre ese panorama va a cambiar, ya que permitirá prestar más de 23 especialidades médicas y quirúrgicas sin que los pacientes tengan que salir del departamento.
El costo total de la infraestructura es de 225 mil millones de pesos, de los cuales el Gobierno nacional aporta 106 mil millones y la Gobernación de Casanare asumirá el valor restante. La nueva torre ofrecerá servicios como anestesiología, cardiología general y pediátrica, cirugía general, pediátrica, de mama, de tejidos blandos, gastrointestinal, plástica y oncológica, además de oncología, cirugía maxilofacial, neonatología, neurocirugía, dermatología, gastroenterología, ginecoobstetricia, medicina interna, nefrología, neurología, nutrición y dietética, ortopedia, otorrinolaringología, urología, psicología y hematología, entre otros.
Además, el gobernador indicó que este proyecto abre la puerta a la creación de una cátedra de medicina en el departamento, con el fin de que los jóvenes puedan formarse como médicos sin salir de Casanare, un proceso que ya se viene trabajando con la Universidad Nacional y la UPTC.
CASANARE
Se salda una deuda silenciosa en Yopal con Hospital Público de Salud Mental
Durante años, la salud mental en Yopal fue un tema relegado al silencio y atendido, en la mayoría de los casos, desde lo privado, con grandes limitaciones para las familias más vulnerables. Hoy, esa deuda histórica empieza a saldarse: el municipio contará con el hospital público de salud mental de la Orinoquía, una infraestructura pensada para cuidar la vida, prevenir tragedias y brindar atención digna y oportuna. Esta decisión se consolida bajo la administración del alcalde Marco Tulio Ruiz, como una respuesta institucional a una de las problemáticas sociales más sensibles del territorio.
Desde esta apuesta pública, la salud mental adquiere un lugar prioritario dentro del municipio, reconociendo que existen dolores que no se curan con medicamentos, pero sí con una adecuada intervención de profesionales especializados, acompañamiento oportuno y espacios diseñados para una atención integral. Con este proyecto, Yopal se posiciona a la vanguardia de ciudades como Bogotá, Cali, Medellín y Bucaramanga, al convertirse en sede del hospital público de salud mental de la Orinoquía colombiana.
La viabilidad de esta iniciativa, que contempla una inversión cercana a los 25.000 millones de pesos, fue posible gracias al trabajo articulado del alcalde Marco Tulio Ruiz, el apoyo de la senadora Sonia Bernal y el respaldo del ministro de salud, Guillermo Alfonso Jaramillo. El proyecto fue estructurado por profesionales de la ESE Salud Yopal y de diferentes dependencias de la alcaldía, logrando su aprobación en un tiempo récord de ocho meses.
¿Qué tendrá el nuevo hospital?
El nuevo hospital contará con áreas de urgencias, hospitalización, laboratorio, farmacia y apoyos terapéuticos, convirtiéndose en una alternativa pública y accesible para las familias que hoy no cuentan con los recursos suficientes para asumir los costos de una atención privada o que deben desplazarse a otras regiones del país. Además del hospital de salud mental, el Ministerio de Salud también respaldó recursos para fortalecer la atención primaria en el territorio, mediante la remodelación del PAPS de Quebradaseca y de los CAPS de El Morro y La Chaparrera, ampliando así la capacidad de atención y prevención en salud para comunidades rurales y urbanas.
En materia de talento humano, cerca de 300 profesionales entre enfermeras, psicólogos, psiquiatras, neurólogos y médicos familiaristas serán capacitados para implementar el modelo de atención requerido en salud mental. A esto se suma la formación de 750 gestores comunitarios, quienes desde el territorio permitirán identificar de manera temprana a las personas que requieren acompañamiento profesional. Las cifras evidencian la urgencia de esta intervención: en el año 2024 se registraron 9 suicidios en Yopal y en 2025 la cifra ascendió a 8 casos. En el departamento de Casanare, 331 personas atentaron contra su vida, una realidad que exige respuestas inmediatas desde lo público y que hoy empieza a ser atendida con acciones concretas.


