El proyecto petrolero Ulama, de la empresa Parex Resources, aún no ha comenzado la extracción de crudo, pero ya enfrenta una creciente tensión social en Nunchía. Desde hace más de 50 días, sectores de la comunidad mantienen su rechazo a decisiones relacionadas con la contratación de empresas para las actividades del proyecto, al considerar que las compañías locales están siendo excluidas de las oportunidades laborales y económicas.
La principal controversia gira en torno a la selección de la empresa Construcciones Floreña, que proviene del Corregimiento El Morro y hace parte de un consorcio adjudicatario. Líderes y empresarios nunchianos cuestionan que una compañía de otro municipio participe en el proyecto mientras, según sus denuncias, empresas locales que pagan impuestos y generan empleo en el territorio no habrían tenido la posibilidad de competir en igualdad de condiciones.
¿Y Parex qué dice?

La comunidad también cuestiona la posición de Parex, que ha señalado que el contrato ya fue adjudicado y que, por esa razón, no es posible cambiar la empresa seleccionada. Los manifestantes advierten que no permitirán la socialización de nuevas actividades del proyecto mientras no sean escuchados y reclaman garantías para el acceso de trabajadores y empresas de Nunchía a las oportunidades que genere la operación petrolera.
La tensión ha escalado hasta generar protestas y denuncias de amenazas, según los propios habitantes. Mientras Parex mantiene su decisión contractual, la comunidad insiste en que no permitirá que el desarrollo de Ulama se traduzca en exclusión económica o mayor división social. El conflicto deja así un desafío para la compañía y las autoridades: lograr que un proyecto que aún no produce petróleo no termine convirtiéndose en una fuente de un conflicto mayor en el territorio.

