CASANARE
Casanare da ejemplo en el regreso a la presencialidad de la primera infancia
A la fecha en todo el país, más de 28.629 unidades de servicio del ICBF atienden de forma presencial a la primera infancia, 93 de ellas están en Casanare
La Directora General del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), Lina Arbeláez, reportó el regreso a la presencialidad de 93 unidades de servicio a las que acuden más de 3.000 niños y niñas en la ciudad de Yopal y los municipios de Villanueva y Paz de Ariporo. Mientras que las unidades de servicio ubicadas en el resguardo indígena de Caño Mochuelo, entre los municipios de Paz de Ariporo y Hato Corozal, continúan en etapa de alistamiento.

“Es cierto que la pandemia nos ha replegado, pero también es cierto que todos los colombianos hemos demostrado una capacidad de resiliencia sin igual. Por eso es el momento de asumir nuestra responsabilidad con la niñez y darle la educación inicial que merece”, apunta la Directora Arbeláez, al entregar parte de tranquilidad y de logro: sí es posible el regreso de las niñas y los niños a la educación inicial que ofrece la entidad en todo el país.
Como parte de ese proceso, 120 niñas y niños de la comunidad U`wa regresaron a la atención presencial en las cinco unidades de servicio ubicadas en el resguardo indígena de Chaparral Barro Negro, ubicado en el norte del departamento.

Es una imagen ejemplar y transmite confianza en la forma como el ICBF ha liderado los pasos hacia el pleno regreso de la primera infancia a los entornos educativos con todas las medidas de bioseguridad y en un entorno protector para su crecimiento y el desarrollo de sus capacidades sociales, emocionales, cognitivas y físicas.
¿Cómo el ICBF viene haciendo realidad ese propósito? En noviembre de 2020, con el apoyo de UNICEF y del Banco Mundial, la entidad inició los Pilotos de Atención Presencial Excepcional (PAPE) como propuesta de presencialidad en alternancia para las niñas, niños y sus familias. Una evaluación independiente concluyó que los PAPE fueron una experiencia exitosa que permitió crear una metodología rigurosa para implementar las medidas de bioseguridad en las unidades de servicio del ICBF y brindarle todas las capacidades pertinentes al talento humano para este nuevo momento.

“Y así, paso a paso, con nuestro talento humano del ICBF comprometido, con madres y padres comunitarios dispuestos, y con familias y cuidadores asumiendo su responsabilidad con el desarrollo de todas las capacidades de las niñas y niños, es que hemos podido avanzar con la reapertura total de nuestras unidades de servicio en todo el país”, asegura Lina Arbeláez, Directora General del ICBF.
¿Qué significa la reapertura para los niños y las niñas? Significa volver a compartir un espacio y un tiempo de calidad con sus amigos y compañeros. Es expresarse en un entorno seguro para explorar, conocer, preguntar y crear. Y significa aprender de ellos porque no deja de sorprender la forma como las niñas y los niños están atentos a mantener sus hábitos de higiene y distanciamiento social en las unidades de servicio.

Por su parte, las familias deben saber que el regreso a la presencialidad es voluntario, seguro y gradual. También que las unidades de servicio del ICBF cuentan con los mecanismos adecuados de seguimiento y control para prevenir los posibles contagios de COVID-19 dentro de las unidades en presencialidad y hacer el seguimiento de todos los casos activos o sospechosos.

De esta forma, el ICBF le entrega a las familias y a su talento humano todas las herramientas para garantizar la educación inicial que merece la niñez colombiana. “Una educación inicial que también apoye a las madres, padres y cuidadores en su propósito de reactivarse económicamente mientras sus niñas y niños disfrutan de un entorno protector, ideal para su crecimiento y desarrollo. Por ellos y por todos, la educación inicial debe ser presencial”, puntualiza la Directora del ICBF.
Fuente: Comunicaciones ICBF
CASANARE
Gobernador y ministro de Salud inspeccionan obras del hospital de Maní y exigen acelerar trabajos
El gobernador de Casanare, César Ortiz Zorro, y el ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, realizaron una visita al municipio de Maní para verificar el avance en la construcción del hospital de primer nivel, una obra largamente esperada por la comunidad y respaldada por el Gobierno nacional, con una inversión cercana a los 20.500 millones de pesos.
Durante el recorrido, las autoridades constataron que el proyecto registra actualmente un avance del 13 % en su ejecución. Frente a este panorama, el ministro Jaramillo hizo un llamado directo al contratista para que incremente el ritmo de trabajo y garantice una mayor eficiencia en el desarrollo de la obra, con el fin de cumplir los tiempos establecidos y responder a las expectativas de la población.
Por su parte, la gerente de Red Salud Casanare, Lady Patricia Bohórquez, explicó que, aunque el porcentaje de avance aún es bajo, el proyecto se encuentra dentro del cronograma previsto. Señaló además que ya se superó la etapa de cimentación, considerada la más compleja y demorada del proceso constructivo.
Bohórquez reiteró que, de mantenerse el cumplimiento del cronograma, el nuevo hospital de baja complejidad estaría listo para entrar en funcionamiento en el mes de julio, fortaleciendo la atención en salud del municipio de Maní y mejorando el acceso oportuno a servicios médicos básicos para sus habitantes.
CASANARE
Zorro y Gobierno Nacional cuadraron caja para la nueva torre de alta complejidad del HORO
Tras la visita a Casanare del ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, y de la directora del DNP, Natalia Molina, se ratificó la asignación de los recursos para la construcción de la nueva torre de alta complejidad del Hospital Regional de la Orinoquia (HORO), una gestión liderada por el gobernador César Ortiz Zorro que hace realidad uno de los proyectos más esperados del departamento.
La financiación aprobada asciende a 106 mil millones de pesos, de los cuales 46.700 millones provienen del Departamento Nacional de Planeación (DNP) y 60.000 millones del Ministerio de Salud. Estos recursos permitirán avanzar en una obra concebida para atender una de las problemáticas más graves del sistema de salud en Casanare, las constantes remisiones de pacientes hacia ciudades como Bogotá, Tunja o Villavicencio, muchas veces con desenlaces fatales por la espera o por la distancia.
El gobernador agradeció al ministro, al presidente y al personal que participó en la estructuración del proyecto, y señaló que se cumple una promesa hecha todos los casanareños, especialmente a las familias obligadas a desplazarse fuera del departamento para acceder a atención especializada.
De igual manera, Zorro afirmó que este proyecto representa el día más feliz de su vida y recordó que solo el año pasado se registraron 9.000 remisiones de pacientes hacia otras zonas del país, una situación que calificó como una tragedia para Casanare. Según explicó, con la nueva torre ese panorama va a cambiar, ya que permitirá prestar más de 23 especialidades médicas y quirúrgicas sin que los pacientes tengan que salir del departamento.
El costo total de la infraestructura es de 225 mil millones de pesos, de los cuales el Gobierno nacional aporta 106 mil millones y la Gobernación de Casanare asumirá el valor restante. La nueva torre ofrecerá servicios como anestesiología, cardiología general y pediátrica, cirugía general, pediátrica, de mama, de tejidos blandos, gastrointestinal, plástica y oncológica, además de oncología, cirugía maxilofacial, neonatología, neurocirugía, dermatología, gastroenterología, ginecoobstetricia, medicina interna, nefrología, neurología, nutrición y dietética, ortopedia, otorrinolaringología, urología, psicología y hematología, entre otros.
Además, el gobernador indicó que este proyecto abre la puerta a la creación de una cátedra de medicina en el departamento, con el fin de que los jóvenes puedan formarse como médicos sin salir de Casanare, un proceso que ya se viene trabajando con la Universidad Nacional y la UPTC.
CASANARE
Se salda una deuda silenciosa en Yopal con Hospital Público de Salud Mental
Durante años, la salud mental en Yopal fue un tema relegado al silencio y atendido, en la mayoría de los casos, desde lo privado, con grandes limitaciones para las familias más vulnerables. Hoy, esa deuda histórica empieza a saldarse: el municipio contará con el hospital público de salud mental de la Orinoquía, una infraestructura pensada para cuidar la vida, prevenir tragedias y brindar atención digna y oportuna. Esta decisión se consolida bajo la administración del alcalde Marco Tulio Ruiz, como una respuesta institucional a una de las problemáticas sociales más sensibles del territorio.
Desde esta apuesta pública, la salud mental adquiere un lugar prioritario dentro del municipio, reconociendo que existen dolores que no se curan con medicamentos, pero sí con una adecuada intervención de profesionales especializados, acompañamiento oportuno y espacios diseñados para una atención integral. Con este proyecto, Yopal se posiciona a la vanguardia de ciudades como Bogotá, Cali, Medellín y Bucaramanga, al convertirse en sede del hospital público de salud mental de la Orinoquía colombiana.
La viabilidad de esta iniciativa, que contempla una inversión cercana a los 25.000 millones de pesos, fue posible gracias al trabajo articulado del alcalde Marco Tulio Ruiz, el apoyo de la senadora Sonia Bernal y el respaldo del ministro de salud, Guillermo Alfonso Jaramillo. El proyecto fue estructurado por profesionales de la ESE Salud Yopal y de diferentes dependencias de la alcaldía, logrando su aprobación en un tiempo récord de ocho meses.
¿Qué tendrá el nuevo hospital?
El nuevo hospital contará con áreas de urgencias, hospitalización, laboratorio, farmacia y apoyos terapéuticos, convirtiéndose en una alternativa pública y accesible para las familias que hoy no cuentan con los recursos suficientes para asumir los costos de una atención privada o que deben desplazarse a otras regiones del país. Además del hospital de salud mental, el Ministerio de Salud también respaldó recursos para fortalecer la atención primaria en el territorio, mediante la remodelación del PAPS de Quebradaseca y de los CAPS de El Morro y La Chaparrera, ampliando así la capacidad de atención y prevención en salud para comunidades rurales y urbanas.
En materia de talento humano, cerca de 300 profesionales entre enfermeras, psicólogos, psiquiatras, neurólogos y médicos familiaristas serán capacitados para implementar el modelo de atención requerido en salud mental. A esto se suma la formación de 750 gestores comunitarios, quienes desde el territorio permitirán identificar de manera temprana a las personas que requieren acompañamiento profesional. Las cifras evidencian la urgencia de esta intervención: en el año 2024 se registraron 9 suicidios en Yopal y en 2025 la cifra ascendió a 8 casos. En el departamento de Casanare, 331 personas atentaron contra su vida, una realidad que exige respuestas inmediatas desde lo público y que hoy empieza a ser atendida con acciones concretas.


