CASANARE
Opinión: Alejandro y Jorge Eduardo, pelea de gallos finos
Dicen en el Llano que “cuando dos gallos se crían en el mismo gallinero, tarde o temprano se van a medir el canto”. Y eso es justamente lo que está pasando en la Asamblea Departamental de Casanare, donde dos jóvenes diputados, nacidos y criados en Paz de Ariporo, se están disputando no solo el liderazgo político del norte, sino también el corazón del electorado que los vio crecer.
Jorge Eduardo García, del Partido Liberal, y Alejandro López, del Polo Democrático-Alianza Verde-Mira, se han convertido en protagonistas de una novela que tiene de todo: poder, historia, futuro y, por supuesto, una buena dosis de rivalidad. Ambos son diputados, ambos son de Paz, y ambos tienen hambre de más.
García, curtido desde la cuna en las artes de la política, viene con apellido, herencia y maña. Su papá, un viejo zorro de la política casanareña, lo dejó bien parado para arrancar. Aterrizó en la Asamblea en paracaídas cuando la Toña se fue antes de tiempo, y desde entonces no ha soltado el micrófono. Fue presidente de la Duma y volvió en 2023 con la votación más alta. Pero a diferencia de otros herederos que se duermen en los laureles, Jorge ha sacado garras: debates sonados, control político duro y una postura crítica frente al gobierno departamental. Es, sin duda, la voz fuerte de la oposición.
Del otro lado del ring está Alejandro López, el muchacho sin padrinos, el que no heredó, sino que se forjó. Se trepó al concejo de Paz cuando nadie apostaba por él y llegó a la Asamblea con el respaldo de la calle, del trabajo comunitario, del que madruga a tomar tinto en los paradores con líderes veredales. Hoy es el defensor más leal del gobernador César Zorro y ha hecho de la política del acuerdo su bandera. Si Jorge arremete, Alejandro responde. Si Jorge cuestiona, Alejandro explica. Si Jorge se sube el tono, Alejandro se pone el chaleco del gobierno.
Hoy la pelea es por el superávit, pero la disputa no es nueva. Ya han chocado por la conformación de las comisiones, por la empresa de licores, por el PAE, por las tablets… en fin, cuando no es Juana, es su hermana. Y aunque a veces parece que se van a sacar los trapitos al sol, ambos saben hasta dónde apretar sin que reviente el lazo. Porque, al final, también saben que en política, “ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre”.
Pero la pregunta que muchos se hacen es: ¿le conviene esto a Paz de Ariporo? ¿Es bueno que sus dos diputados estén siempre en veredas distintas? Algunos opinan que sí, que es como tener un policía bueno y uno malo. Jorge hace las denuncias, prende las alarmas, y Alejandro se pone la camiseta para buscar soluciones. Un gana-gana, dicen los más optimistas. Otros, en cambio, creen que tanta pelea termina siendo pólvora en gallinazo, ruido sin resultados.
Lo cierto es que ninguno de los dos está jugando al corto plazo. Jorge quiere ser gobernador. Alejandro podría ser representante a la cámara o tiene entre el bolsillo la alcaldia de su pueblo. Y mientras llega la hora de lanzarse al agua, seguirán midiéndose el aceite, uno desde la crítica y el otro desde la gestión.
Como diría mi abuela, “cuando dos burros se pelean, el pasto sufre”. Pero aquí no hay burros, hay dos gallos. Y el gallinero se llama Casanare.
Por: El Llanero Observador
CASANARE
Gobernador y ministro de Salud inspeccionan obras del hospital de Maní y exigen acelerar trabajos
El gobernador de Casanare, César Ortiz Zorro, y el ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, realizaron una visita al municipio de Maní para verificar el avance en la construcción del hospital de primer nivel, una obra largamente esperada por la comunidad y respaldada por el Gobierno nacional, con una inversión cercana a los 20.500 millones de pesos.
Durante el recorrido, las autoridades constataron que el proyecto registra actualmente un avance del 13 % en su ejecución. Frente a este panorama, el ministro Jaramillo hizo un llamado directo al contratista para que incremente el ritmo de trabajo y garantice una mayor eficiencia en el desarrollo de la obra, con el fin de cumplir los tiempos establecidos y responder a las expectativas de la población.
Por su parte, la gerente de Red Salud Casanare, Lady Patricia Bohórquez, explicó que, aunque el porcentaje de avance aún es bajo, el proyecto se encuentra dentro del cronograma previsto. Señaló además que ya se superó la etapa de cimentación, considerada la más compleja y demorada del proceso constructivo.
Bohórquez reiteró que, de mantenerse el cumplimiento del cronograma, el nuevo hospital de baja complejidad estaría listo para entrar en funcionamiento en el mes de julio, fortaleciendo la atención en salud del municipio de Maní y mejorando el acceso oportuno a servicios médicos básicos para sus habitantes.
CASANARE
Zorro y Gobierno Nacional cuadraron caja para la nueva torre de alta complejidad del HORO
Tras la visita a Casanare del ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, y de la directora del DNP, Natalia Molina, se ratificó la asignación de los recursos para la construcción de la nueva torre de alta complejidad del Hospital Regional de la Orinoquia (HORO), una gestión liderada por el gobernador César Ortiz Zorro que hace realidad uno de los proyectos más esperados del departamento.
La financiación aprobada asciende a 106 mil millones de pesos, de los cuales 46.700 millones provienen del Departamento Nacional de Planeación (DNP) y 60.000 millones del Ministerio de Salud. Estos recursos permitirán avanzar en una obra concebida para atender una de las problemáticas más graves del sistema de salud en Casanare, las constantes remisiones de pacientes hacia ciudades como Bogotá, Tunja o Villavicencio, muchas veces con desenlaces fatales por la espera o por la distancia.
El gobernador agradeció al ministro, al presidente y al personal que participó en la estructuración del proyecto, y señaló que se cumple una promesa hecha todos los casanareños, especialmente a las familias obligadas a desplazarse fuera del departamento para acceder a atención especializada.
De igual manera, Zorro afirmó que este proyecto representa el día más feliz de su vida y recordó que solo el año pasado se registraron 9.000 remisiones de pacientes hacia otras zonas del país, una situación que calificó como una tragedia para Casanare. Según explicó, con la nueva torre ese panorama va a cambiar, ya que permitirá prestar más de 23 especialidades médicas y quirúrgicas sin que los pacientes tengan que salir del departamento.
El costo total de la infraestructura es de 225 mil millones de pesos, de los cuales el Gobierno nacional aporta 106 mil millones y la Gobernación de Casanare asumirá el valor restante. La nueva torre ofrecerá servicios como anestesiología, cardiología general y pediátrica, cirugía general, pediátrica, de mama, de tejidos blandos, gastrointestinal, plástica y oncológica, además de oncología, cirugía maxilofacial, neonatología, neurocirugía, dermatología, gastroenterología, ginecoobstetricia, medicina interna, nefrología, neurología, nutrición y dietética, ortopedia, otorrinolaringología, urología, psicología y hematología, entre otros.
Además, el gobernador indicó que este proyecto abre la puerta a la creación de una cátedra de medicina en el departamento, con el fin de que los jóvenes puedan formarse como médicos sin salir de Casanare, un proceso que ya se viene trabajando con la Universidad Nacional y la UPTC.
CASANARE
Se salda una deuda silenciosa en Yopal con Hospital Público de Salud Mental
Durante años, la salud mental en Yopal fue un tema relegado al silencio y atendido, en la mayoría de los casos, desde lo privado, con grandes limitaciones para las familias más vulnerables. Hoy, esa deuda histórica empieza a saldarse: el municipio contará con el hospital público de salud mental de la Orinoquía, una infraestructura pensada para cuidar la vida, prevenir tragedias y brindar atención digna y oportuna. Esta decisión se consolida bajo la administración del alcalde Marco Tulio Ruiz, como una respuesta institucional a una de las problemáticas sociales más sensibles del territorio.
Desde esta apuesta pública, la salud mental adquiere un lugar prioritario dentro del municipio, reconociendo que existen dolores que no se curan con medicamentos, pero sí con una adecuada intervención de profesionales especializados, acompañamiento oportuno y espacios diseñados para una atención integral. Con este proyecto, Yopal se posiciona a la vanguardia de ciudades como Bogotá, Cali, Medellín y Bucaramanga, al convertirse en sede del hospital público de salud mental de la Orinoquía colombiana.
La viabilidad de esta iniciativa, que contempla una inversión cercana a los 25.000 millones de pesos, fue posible gracias al trabajo articulado del alcalde Marco Tulio Ruiz, el apoyo de la senadora Sonia Bernal y el respaldo del ministro de salud, Guillermo Alfonso Jaramillo. El proyecto fue estructurado por profesionales de la ESE Salud Yopal y de diferentes dependencias de la alcaldía, logrando su aprobación en un tiempo récord de ocho meses.
¿Qué tendrá el nuevo hospital?
El nuevo hospital contará con áreas de urgencias, hospitalización, laboratorio, farmacia y apoyos terapéuticos, convirtiéndose en una alternativa pública y accesible para las familias que hoy no cuentan con los recursos suficientes para asumir los costos de una atención privada o que deben desplazarse a otras regiones del país. Además del hospital de salud mental, el Ministerio de Salud también respaldó recursos para fortalecer la atención primaria en el territorio, mediante la remodelación del PAPS de Quebradaseca y de los CAPS de El Morro y La Chaparrera, ampliando así la capacidad de atención y prevención en salud para comunidades rurales y urbanas.
En materia de talento humano, cerca de 300 profesionales entre enfermeras, psicólogos, psiquiatras, neurólogos y médicos familiaristas serán capacitados para implementar el modelo de atención requerido en salud mental. A esto se suma la formación de 750 gestores comunitarios, quienes desde el territorio permitirán identificar de manera temprana a las personas que requieren acompañamiento profesional. Las cifras evidencian la urgencia de esta intervención: en el año 2024 se registraron 9 suicidios en Yopal y en 2025 la cifra ascendió a 8 casos. En el departamento de Casanare, 331 personas atentaron contra su vida, una realidad que exige respuestas inmediatas desde lo público y que hoy empieza a ser atendida con acciones concretas.


